La patrística inició su primer periodo de formación durante los siglos I y III, hasta la celebración
del Concilio de Nicea, al cual pertenecen los primeros apologistas y defensores de la fe cristiana,
los cuales eran discípulos de los apóstoles. Este primer periodo de la patrística se llevó a cabo
tanto en las culturas de Oriente (Grecia) como de Occidente (Roma), cada uno con importantes
representantes de la fe cristiana.
Con esta premisa, los primeros Padres, se inspiraron en la teoría estoica del logos
espermatikos, que se basa en que las religiones hasta la fecha lo que habían hecho era una
especie de adaptación de la Palabra de Dios (eterna y presente desde el inicio de los tiempos)
por no saber interpretarla correctamente. De este modo lograban explicar ciertas similitudes
entre las mitologías paganas y la nueva mitología cristiana.
La primera patrística se desarrolló simultáneamente en dos ámbitos distintos, Oriente,
representado por Grecia y Occidente por Roma. Estéticamente se produce un cambio sustancial
entre la concepción pagana de los antiguos poetas griegos y la nueva literatura religiosa.
Mientras aquellos buscaban el placer y la belleza de su obra utilizando para ello artificios y
retóricas varias, el cristianismo defiende la palabra pura, según ellos para preservar la verdad de
la palabra divina. Pero existía más afinidad entre ambas culturas de la que cabría esperar, ya
que los ideales defendidos por los Padres Primitivos (ss. II-III) se correspondían en buena medida
con las ideas destacadas por Platón en sus planteamientos filosóficos. Para los Padres la palabra
del poeta es falsa ya que la única verdad es la que de mano directa del Espíritu Santo recibe el
profeta. No obstante, aceptan estos padres cierto nivel de verdad en la obra de los poetas, la
parte de inspiración que los griegos atribuían a la Musa y que los cristianos llaman inspiración
divina, pura y libre de parafernalias.
Luego, devino un segundo periodo de auge que abarcó hasta el siglo VIII. Durante esta época,
los Padres de la Iglesia adaptaron los pensamientos de la filosofía griega a las creencias
cristianas. Sus principales exponentes fueron Tertuliano, Clemente de Alejandría y Orígenes.
PATRÍSTICA DE ORIENTE
La patrística de Oriente se dedicó al estudio de la existencia de Dios y sus particularidades.
Asimismo, los Padres griegos de esta patrística elaboraron las bases de la filosofía y teología
cristiana partiendo de los pensamientos del platonismo y neoplatonismo, y también se apoyaron
de los términos moral y ética.La patrística griega fundó cuatro escuelas, que son la Escuela de
los Padres apologistas, Escuela de Alejandría, Escuela de Capadocia y la Escuela de Bizancio.
Los primeros Padres Apologetas aparecieron en Grecia, donde se fundó también la primera
escuela de teosofía cristiana, con base en Alejandría. Se dedicaron a defenderse de los ataques
de los paganos desmintiendo que la iglesia fuera una amenaza para el Estado hablando de su
forma de vida casta y austera y a su vez atacaron el politeísmo pagano, ya que sólo existía un
Dios, que era por supuesto el cristiano y la única verdad era su Palabra, ya que envió a su propio
hijo para difundirla.
Uno de los máximos exponente de esta vertiente oriental de la primera patrística fue San
Clemente de Alejandría, pagano converso que alrededor del año 200 heredó del filósofo
Panteno la dirección de la escuela alejandrina antes citada. Concluyó, San Clemente, que existían
tres estratos de perfección entre los seres humanos. El más bajo entre los altos es el filósofo a
quien Dios dota de la razón y la inteligencia, en segundo lugar se encuentran los cristianos cuya
fe los eleva por encima de toda razón, t finalmente encontramos a los gnósticos en los cuales se
unen la razón y la fe, la máxima aspiración que puede tener un cristiano. Este hombre defendía
que existía cierta ambigüedad en la expresión literaria, que permite al autor dejar impresa su
personalidad en retóricas y enigmas y al lector le proporciona el placer de la interpretación
correcta. El otro gran representante de la patrística oriental era el gnóstico cristiano Orígenes.
Éste, al igual que el resto de los Padres, defiende la idea de que la manera de narrar de los
griegos, abundante en florituras y embellecimientos, induce a la mentira, mientras que la
literatura cristiana, austera, como su forma de vivir, despojada de toda retórica es la única
verdad posible. Y refuerza su teoría argumentando que cuando Jesús escogió a sus apóstoles, lo
hizo entre gente sencilla para lograr llegar con la revelación divina a todo el pueblo tuviera el
nivel cultural que tuviera y sin recurrir además al encantamiento de las formas que no lleva más
que a la mentira. Defendió también, Orígenes, una especie de actualización de la antigua
dualidad res/verba estableciendo tres niveles distintos de interpretación de la palabra, desde la
más simple que se queda en lo más superficial hasta el sentido espiritual que sólo aquellos
dotados de la gracia divina pueden trascender. Pero estas ideas unidas a la obsesión por alejar
la tentación y el pecado de la carne motivaron su auto mutilación y su posterior expulsión de la
iglesia alejandrina.
PATRÍSTICA DE OCCIDENTE
La patrística de Occidente, representada por los Padres latinos, fue desarrollada por San Agustín,
quien formuló la primera filosofía cristiana bajo la búsqueda de la verdad y del conocimiento.
En este mismo sentido, San Agustín se propuso demostrar la existencia y esencia de Dios.
Sin embargo, cabe destacar que la patrística de occidente, aunque desplazó la lengua griega por
la latina, se caracterizó por estar influenciada por la cultura griega y Platón. En estas fechas, la
unidad de la iglesia se va resquebrajando poco a poco a la par que decae el famoso Imperio que
la cobijaba bajo el asedio de los visigodos. Esta decadencia propicia la nueva tarea
evangelizadora de la iglesia. San Ambrosio de Milán fue una figura destacada de la época que al
igual que Orígenes estableció tres estratos diferentes de interpretación, el literal, el moral y el
místico-alegórico.
Sin embargo, el más claro referente de esta época es San Agustín. Éste Aurelio Agustín incurrió
tarde en la fe cristiana tras haber probado otras religiones como la maniquea e incluso haberse
vuelto escéptico al no obtener resultados de ninguna de ellas. Finalmente se convierte al
cristianismo tras una segunda lectura más profunda de las Escrituras, aunque le cuesta renunciar
a los placeres mundanos. Fue una pieza fundamental en el desarrollo de la cultura occidental de
su época por su gran influencia tanto en la política y el derecho como en la vida social y filosófica.
Gran estudioso del Platonismo, revisó los escritos del filósofo una y otra vez para, tomándolos
como base, crear una nueva vertiente adaptada a los intereses del cristianismo. Como ya dijimos
antes, antes de convertirse al cristianismo, San Agustín bebió de muy diversas aguas en su
búsqueda incesante de las fuentes del saber tomando de cada una aquello que le podía ser de
utilidad. De esta manera creo Agustín su propia estética basada en la concepción de la retórica
de Cicerón, la tradición estoica y el neoplatonismo de Plotino. Así concluye San Agustín que “La
belleza del mundo, hecho a imagen de Dios, es belleza que participa de la Belleza infinita del
Creador.
Aunque en sus inicios ejerció de profesor de retórica, con el paso del tiempo y habiendo
estudiado más a fondo el cristianismo y su filosofía, acabó defendiendo la idea de que lo
importante en un texto es la idea que se quiere expresar y difundir y no la manera de hacerlo.
Pero no solo eso, siguiendo la estela de Gorgias y los sofistas sobre la problemática de la
veracidad poética, San Agustín condena la ficción y la representa en la figura de poetas y pintores
por crear mundos ilusorios de mentiras y falsedades.
En cuanto a la interpretación de los textos, siempre hablando de las Sagradas Escrituras, pero
por supuesto aplicable a cualquier texto escrito, San Agustín decía que hay distintas formas de
interpretación, aunque principalmente lo que hay son formas de expresión. Distingue multitud
de maneras de expresar y de entender, y casi siempre tienen que ver con los sentidos y con
instintos primarios, pero el hombre ha creado signos más complejos a los que por convención
ha dotado de significado (por ejemplo una bandera que ondea a media asta). Lo mismo ocurre
con las palabras y el lenguaje escrito, has dos formas de expresar una misma cosa, la que se
expresa directamente y la que es necesario descifrar de algún modo, las primeras todos las
conocemos, sin embargo, las segundas es necesario tener una idea o ciertos conocimientos
previos para lograr discernir lo superficial de lo que se encuentra en el fondo (lenguaje
metafórico). San Agustín acusa la confusión existente en algunos fragmentos de los textos
bíblicos a las diversas traducciones que han sufrido y que muchas veces al traducir traducciones
del original, el sentido primitivo acaba por perderse, por eso recomendaba el Santo el estudio
de las lenguas para poder sacar las propias conclusiones y conseguir obtener el sentido original.
Y sentencia San Agustín que aunque de por sí, el sentido literal pueda contener ambigüedades,
siempre es preferible éste al figurado que oculta deliberadamente la idea original que se quería
transmitir mediante engaños y artificios.
En cuanto al teatro (teatro clásico, se entiende), San Agustín condena su temática obscena
relatando las fechorías y malas artes de los Dioses paganos y sólo lo explica argumentando que
los Dioses paganos son Dioses malignos que disfrutan viendo representadas sus atrocidades. Sin
embargo, San Agustín encuentra en algunas de las obras una bonita forma de expresión y lo
justifica como modo de enseñanza.


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